Oh tú, madre de todas las virtudes En Chile, lejos de considerar la disciplina como una virtud "preliminar", tendemos a equipararla con represión, carencia de creatividad e imposición brutal de reglamentos. Pero la disciplina es la que hace a los genios, a los realizadores, a los que obtienen medallas olímpicas, a quienes terminan lo que empiezan.Describiremos de la que en Chile es la más desconocida y menos practicada de las virtudes e incluso ni siquiera considerada como digna de ese nombre.
Permítaseme precisar, hablaremos de la DISCIPLINA en su amplio espectro definición que ofrece el Nuevo Diccionario Enciclopédico Espasa Ilustrado:
1.- Doctrina, instrucción de una persona, especialmente en lo moral.
2.- Arte, facultad o ciencia.
3.- Observancia de las leyes y ordenamiento de una profesión o instituto.
4.- Instrumento que sirve para azotar.
5.- Acción y efecto de disciplinar.
Obsérvese que, salvo en el punto 4, todas las variantes apuntan a alguna forma de sistemático rigor para alcanzar o desarrollar una acción moral, una ciencia, un arte o una conducta ordenada, esto es, algo que aún no existe o existe imperfectamente.
Comparto con Fernando Villegas, que en Chile, lejos de pensarla como virtud "preliminar", tendemos a considerarla como equivalente de la represión, las sanciones, la carencia de creatividad, la marcha a paso de ganso y la imposición brutal de reglamentos. Más aún, en el discurso pedagógicamente correcto del cual finalmente brotan con alguna demora los currículum y las técnicas educativas que forman a las sucesivas generaciones de chilenos, la disciplina tiene, a lo menos, un carácter sospechoso; en verdad, todavía peor, se la suele asociar a la represión de los impulsos, la mutilación de los talentos, la repetición vacía, la memorización y el sometimiento ciego a la autoridad del profesor.
Podemos palpar todos los días que el abandono de las disciplinas escolares clásicas no ha producido generaciones de alumnos más creativos y diligentes, sino aún más ignorantes y perezosos que sus antecesores. La única capacidad desarrollándose entre los chicos de hoy es la de aburrirse, frustrarse y violentarse.
Nuestros escolares e incluso universitarios no han aprendido a pensar por el hecho que no se les haya compelido a memorizar; esto último, mal que mal, es un vigorizante ejercicio del intelecto, actualmente ha sido dejado de lado en beneficio de una letanía sin significado ni teórico ni práctico llamada "aprender a aprender". ¿Aprender a aprender? Se los traduzco: la capacidad de recordar en qué página de Internet se encuentra el tema buscado copiar/pegar/imprimir.
Método, rigor, capacidad. Al contrario de lo que muchos creen, la capacidad de pensar, crear y actuar con excelencia resultan, no de un estado de relajado y caprichoso, sino de un tenso esfuerzo y concentración operando sobre años de adiestramiento y memorización de los fundamentos de la ciencia o arte en cuestión, de doloroso desarrollo de la musculatura mental sobre la base de ejercitaciones y adiestramiento; en suma, de severa disciplina.
A fin de cuentas, entonces, la disciplina, esto es, la costumbre sistemática y ya casi automática de orientarse hacia un objeto, es la base de todo logro intelectual, social y por cierto deportivo. No hay actividad que no requiera un método y la capacidad de seguir un método se llama disciplina.
De ello se desprende que lejos de ser una subordinación exterior y mecánica, la disciplina refleja un ordenamiento interior del alma, una disposición a usar ordenada y perseverantemente las facultades del cuerpo y el cerebro.
La disciplina es la que hace a los genios, los santos, los realizadores, a los que obtienen medallas olímpicas, a quienes terminan lo que empiezan. San Ignacio de Loyola no hubiese sido quien llegó a ser sin los "ejercicios espirituales" que desarrolló para afinar la concentración y su voluntad de conocer a Dios; lo mismo puede decirse de quienes practican Yoga, arte que no es otra cosa sino una forma extrema de auto disciplina.

El país está lleno de escritores que no escribieron, pero declaran "haber sido mucho mejores que Cortázar", y de peloteros que nunca salieron de la cancha de tierra, pero juran "haber sido mejores" que Zamorano. Más aún, el país está a medio camino en todo porque el promedio de su ciudadanía opera de esa manera, indisciplinadamente; por la misma razón me pregunto ¿Somos un destino turístico disciplinado? … ¡ la respuesta la conversamos en clases!
Jorge Iroumé
Bibliografía
Fernando Villegas

No hay comentarios:
Publicar un comentario